miércoles, 30 de octubre de 2013

Escena cuarta

Viernes,11 pm. Risas, caricias, entre cervezas y confesiones, besos que invitaban, besos que rogaban, besos que clamaban por una noche más.
Cerca de la 1 am decidimos volver a aquella habitación de hotel, no esperamos ni un segundo, nuestros cuerpos se reclamaban a gritos, como un vaso de agua en el desierto. Me sacó cada una de mis prendas con extrema delicadeza e hice lo mismo.
Esa noche fue especial, fue mas sentida, había una conexión muy poderosa entre nosotros y comenzaron a surgir los morbos de cada uno.
Besó mis labios, besó mis pechos, besó mis pies, besó todo mi cuerpo, cada centímetro de el, de repente eran las 4 pm, ¡No podía ser, el tiempo pasaba tan rápido!
Decidí darle rienda suelta a mis deseos, ya que él tenía la confianza para hacerlo. Le di una cachetada intensa en la cara, entonces, me tomó fuerte de las muñecas, me recostó y me hizo el amor como nunca nadie me lo había hecho, explotaba de placer. Comenzamos a mordernos delicadamente, subiendo la intensidad, nos desesperamos, ya no eran las yemas de los dedos las que acariciaban su piel, eran mis uñas. De repente, las 7 am. Nos quedamos dormidos. Amanecí sobre uno de sus brazos cerca de las 9 pm.
Nos besamos, aunque el cansancio físico se hacía notar, nuestros cuerpos aún se deseaban.
Nos tomamos de las manos, nos besamos... Salimos.





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